“Poems & Songs” 

Issac Ramírez, violonchelo solo

19 de mayo de 2026, 19:30 hrs.
EX-CONVENTO del CARMEN

PROGRAMA

Partita No. 1 para violonchelo solo
“Poems & Songs” *
Philip Glass

I - II - III - IV - V - VI - VII

El Chelista de Sarajevo
David Wilde

Tango para Ilaria
Carter Brey

*Estreno en México

Duración aproximada: 55 minutos

NOTAS AL PROGRAMA

Por Ivan Martínez

Songs & Poems
Philip Glass

Después de Bach, muchos compositores han querido emular sus famosas seis suites para violonchelo: Britten, Kodály y más recientemente Philip Glass (1937), son algunos de ellos. El estadounidense lleva ya dos obras, a las que ha llamado Partitas, siendo la primera de 2007. Está estructurada en siete movimientos y fue dedicada a la chelista Wendy Sutter, integrante de la Filarmónica de Nueva York y ex pareja por varios años del compositor, para quien la interpretó por primera vez en el Centro de las Artes Baryshnikov de la ciudad de Nueva York, en febrero de ese mismo 2007.

Partita No.1 para violonchelo solo

Para escribirla, Philip Glass se basó en la música que ya había utilizado un año antes en el cortometraje Chaotic Harmony, del filósofo y médico tradicional Sat Chuen Hon, en cuya descripción se presenta como “un viaje visual chamánico que traza el origen del Taichí y el Qi Gong, entre el cielo y la tierra, desde las calles y los caminos subterráneos de Nueva York”. En esa partitura, además del chelo, se incluía el uso de la voz, y de ella también existe una versión para flauta y chelo.

Musica minimalista para cello solo

La obra está escrita bajo los preceptos en los que se ha movido y se conoce la música de Philip Glass, el minimalismo, pero hay elementos extramusicales que explican la intimidad que palpita en los sonidos que emanan de ella: por un lado, la relación entre creador e intérprete y, por otro, la génesis anecdótica que ha explicado él mismo en diferentes ocasiones, sugiriendo que escribir esta “suite” fue como “escribir de memoria”, a partir de los recuerdos de su juventud, cuando escuchaba incansablemente a Bach en la tienda de discos de su padre.

Philip Glass escribió luego una Segunda partita para Sutter, que fue estrenada por otro chelista, así como otras piezas con diferentes inspiraciones poéticas, como las canciones del cantautor Leonard Cohen, que siguen siendo ejecutadas con regularidad por otros violonchelistas, como por Issac Ramírez, el protagonista de este recital.

El chelista de Sarajevo
David Wild

El 27 de mayo de 1992, fue lanzada una granada a la panadería de la zona peatonal de Vase Miskina [hoy Ferhadija] en Sarajevo. Murieron 22 personas. Todos los días después de la tragedia, el chelista Vedran Smailović, que hasta entonces trabajaba en la Ópera de Sarajevo, acudía al lugar, vestido de concierto, a las cuatro en punto, y arriesgaba su propia vida al tocar en memoria de los muertos, sin importarle la posibilidad de nuevos ataques. El reportaje de John Burns en The New York Times sobre esta heroica manifestación musical tuvo mayor impacto que cualquier declaración política. Lo leí por primera vez en un tren de Núremberg a Hannover. Mientras estaba sentado en el tren, profundamente conmovido, escuché: en algún lugar desde lo más profundo de mi interior, un chelo empezó a tocar una melodía circular como un lamento sin fin…

– David Wilde

Somos afortunados cuando, como escuchas o como músicos, tenemos las palabras del propio compositor al explicar el nacimiento de una obra. Y ésta es la oportunidad que tenemos desde las palabras del compositor inglés David Wilde (1935) para entender sobre su pieza. Una música pura, directa y honesta; convincente, y sin ninguna otra pretensión.

Wilde, quien fue estudiante de composición de Hindemith y Vaughn-Williams, ha escrito otras obras conmovido e inspirado por otros abusos de derechos humanos e injusticias, como la ópera London under siege o el cuarteto de cuerdas “Trenodio para las víctimas desconocidas de la guerra y la opresión”.

Tango para Ilaria
Carte Brey

Esta pieza fue escrita también por un violonchelista virtuoso, y uno que además podemos seguir escuchando: Carter Brey (1954), quien es desde 1981 el jefe de su sección en la Orquesta Filarmónica de Nueva York. A diferencia de Piatti o Huguet y Tagell, Brey no ha dedicado tanto de su tiempo libre a componer, sino además de su trabajo en la orquesta, a dar clases, lo que hace en el Cleveland Institute of Music; a tocar música de cámara, sea con otros miembros de su orquesta, con cuartetos como el Tokyo o el Emerson, o con músicos de la Sociedad de Música de Cámara de Lincoln Center; o a hacer florecer su carrera como solista, que lanzó muy joven al ganar el concurso de Mtislav Rostropovich.

Fue estando en una gira por Buenos Aires, en 1997, que escribió este Tango para Ilaria, en honor a su esposa, la periodista italiana Ilaria Dagnini Brey. Se trata de una creación íntima, un regalo, un dulcecito, que lleva dedicatoria a ella en el título, y “a la memoria de Stephen Kates” en la partitura; Kates fue, además de los también legendarios Lawrence Lesser y Aldo Parisot, uno de los maestros de Brey.

Más tarde, en 2002, escribió un segundo tango, y en ocasiones se escuchan juntos como una sola obra. Al igual que en Flamenco, sucede lo esperado: una pieza que abierta y auténticamente homenajea al género de la cultura popular del que toma su nombre, en este caso al nuevo tango que introdujo Astor Piazzolla, del que Brey se confiesa admirador desde que lo descubrió años atrás, pero del que se enamoró profundamente escuchándolo ahí en el Río de la Plata.

Conciertos y recitales